EL PALACIO EPISCOPAL, Un edificio que no necesita ser presentado

A nivel visual no cabe duda que este edificio es un emblema de la ciudad de Málaga y resuelve monumentalmente uno de los laterales de la Plaza del Obispo. Estamos ante uno de los mejores ejemplos de arquitectura palacial de la ciudad. Su ubicación es estratégica y está estrechamente vinculado a la Catedral, histórica y espacialmente.

Las trazas se deben fundamentalmente al arquitecto Antonio Ramos, maestro mayor de la Catedral. La parte más conocida del inmueble se construye en el siglo XVIII a iniciativa del obispo José Franquis Lasso de Castilla (1756-1776). 

La zona del palacio que nos interesa destacar está ordenada en torno a un gran patio central. Todo este espacio se construye para ser la zona de administración del Palacio, y se compone de un cuerpo bajo con arquería sobre columnas toscanas.

Para el segundo piso se disponen balcones en sus cuatro fachadas interiores. Y para el tercer registro ventanas. Mediante dos arcos rebajados, en uno de los laterales, se accede a una escalera de tipo imperial de doble tiro y cubierta de un casquete ovalado.

Destacamos por su calidad compositiva el diseño de su fachada principal, de estilo barroco y construido en tres plantas. La fachada se articula a través de pilastras pareadas entre las que se disponen balcones en las plantas superiores y ventanas en la baja.

JARDÍN PRIVADO

En septiembre de 2014, Palacio Episcopal Málaga Centro de Arte abrió al público una nueva sección, el denominado Jardín Privado, que hasta ahora no podía visitarse, y que Palacio Episcopal Málaga Centro de Arte ha incluido dentro de su recorrido y espacio de arte. Es la última construcción del palacio, hacia la segunda mitad del siglo XVIII, y con toda probabilidad llevado a cabo por José Martín de Aldehuela, quien se quedó a cargo de concluir el Palacio Episcopal iniciado por Antonio Ramos.

En palabras de Juan Temboury y Fernando Chueca así lo definen:
“…Encajado en medio de todas estas edificaciones queda un patio, dividido en tres espacios. El primero, con su fuente y su cancela de hierro, es una especie de zaguán descubierto, que sirve de ingreso a un primoroso jardín. Este, combinado con dos niveles, separados por una balaustrada, dos pilones de agua y una gradería de cinco peldaños. Todo este rico frente de mármol tiene por fondo los arcos de la galería, interceptados en sus líneas por laureles y naranjos, en un conjunto y ambiente verdaderamente escenográfico”.